Proyecto de escritura

5 febrero 2009

¡No más por favor!

Filed under: Textos expositivos: análisis de causas — Aida @ 18:31

Quien más quien menos ha tenido algún roce con la justicia. Pero, ¿es realmente justa? No.

Justicia es una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Esto no siempre se cumple. ¿Cuántas veces se ha culpado a alguien inocente? ¿Cómo un asesino o violador puede pasar diez años en la cárcel y después quedar en libertad? ¿Cómo puede haber juicios comprados? ¿Por qué los jueces no hacen nada cuando las mujeres mueren a manos de sus parejas?

Siempre hay alguien que sale perdiendo o perjudicado, pero no siempre es quien se lo merece.

En el caso de la violencia de género, siempre se trata de una mujer y un hombre. Cuando una mujer es maltratada por su pareja siente un gran pánico. Tiene miedo de todo y cuando se atreve a dar el gran paso de ir a la policía a denunciarlo, ésta impone una orden de alejamiento al agresor. Ésta orden en la mayoría de casos no se cumple y acaba en tragedia.

Uno de los grandes problemas es que la justicia no actúa de forma seria hasta que la víctima no presenta “heridas físicas” que se puedan demostrar que se las ha hecho la pareja. Muchas de las veces se pasan de las amenazas a los apuñalamientos o a “heridas” que no se pueden curar. Siempre se actúa cuando es demasiado tarde.

Otro de los problemas es el respeto. Entre la pareja hay desconfianza y miedo a no ser respetado. Hace cuarenta años, cuando una pareja decidía casarse (ya que antes para vivir juntos tenían que estar casados si no se veía como un pecado) era hasta que la muerte los separara. Aparte, las mujeres lo aguantaban todo, porque eran las criadas de sus maridos y solo servían para estar en casa y para tener hijos.

Hoy en día hay igualdad entre el hombre y la mujer. Aunque aún existen casos en los cuales la mujer es solamente un “trapo sucio”. Por ese motivo la mujer se enfrenta con más frecuencia al hombre, hecho que antes era impensable, y a causa de su debilidad pierden la partida.

Pero, ¿Cuántas mujeres más tienen que morir para que se ponga un remedio eficaz? A nadie le gustaría estar en la piel de alguno de estos casos.

Aida Moreno

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